Hemos hablado con Diego de Giráldez, aprovechando su estancia en Cuenca.
Diego de Giráldez, goza en el momento actual de gran prestigio. La pintura de Diego de Giráldez, es enormemente realista, su color sobrio y su estílo en algunos momentos tétrico. La exposición está compuesta especialmente de bodegones y algún trabajo de anatomía. Diego de Giráldez, hace para El DíA DE CUENCA, las siguientes declaraciones:
- ¿Define si puedes, con palabras, tu pintura?.
- Es básicamente realista, pero con toques surrealistas. Ésto lo reffejo a través de unos objetos que no tiene porque estar en el contexto real de la obra, o bién coloco lo que es la realidad de forma que no tenga sentido, todo como un poco irreal, a pesar de que estoy haciendo una pintura real.
-¿Cuáles son tus proyectos inmediatos ?
- Uno de los grandes proyectos y quizás más interesante es la Casa Museo.
-¿ De que forma influye en tu pinttura tus raíces gallegas?
- Enormemente. Por ejemplo, en el color. Mi pintura es muy sombría, muy oscura.
-¿ Qué quieres reflejar en tus obras? ¿ Crees que lo logras?.
- El concepto ilimitado, por ejemplo de el mar, del océano, de una montaña; con la oscuridad de mis obras intento dar ésta visión, éste concepto.
-¿Ya que en Cuenca, sobre todo hemos visto bodegones. Explicanos el porqué de ellos?
- En mí filosofía de la vida, un objeto muerto, una jarra, un vaso, no es tal, tiene vida. Esto es lo que mí pintura quiere dejar presente. Mis bodegones no son naturaleza muerta, sino símbolos de vida.
- ¿Todo en la pintura es filosofía de la vida?
- Claro, comencé intentando reflejar la vida, el concepto vital a través de la plasmación del arte.
EL DÍA DE CUENCA.
sábado, 9 de mayo de 2009
EL REALISMO NAS DE DIEGO DE GIRÁLDEZ EN SEVILLA.
Componen ésta exposición veintiseis obras de gran formato de éste artísta gallego. En la muestra de Diego de Giráldez, colaboran la Diputación de Pontevedra, y varias instituciones de la ciudad Sevillana.
El Realismo NAS, Naturalismo Abstración y Subrealismo-Realismo.
Despierta un gran interés en la ciudad.
ABC
Sevilla
El Realismo NAS, Naturalismo Abstración y Subrealismo-Realismo.
Despierta un gran interés en la ciudad.
ABC
Sevilla
viernes, 1 de mayo de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
DIEGO DE GIRÁLDEZ REALIDAD TRASCENDIDA-POR FRANCISCO PABLOS.
Si parodiando A Rilke podría decirse que un objeto común es ese objeto y todos los objetos idénticos, más al fin únicamente él solo, el objeto, en la pintura de Diego de Giráldez esa circunstancia se extrema, se exacerba, se lleva al ápice, porque cuando él toma cualquier cosa como referncia, la más vulgar, la hace única, sencillamente porque trasciende la realidad.
¿Y en que consiste tan sutil operación? Porque no estamos, estrictamente ante un hiperrealista. Se trata de aceptar el postulado leonardesco de que la pintura es cosa mental. Pero sobre la base de que el ojo, los ojos. La mirada de Diego de Giráldez, es entomológica. Capaz de apreciar, reflejar, destacar aquello que la mirada común no ve, sencillamente porque no posee la profundidad, la perspicacia, de la de este artísta.
Que al fin, es paradójico, porque en las cosas inanimadas, en aquellos elementos que habitualmente integran un bodegón, también llamado naturaleza muerta, él consigue la vida, la perennidad, la trascendencia. pero atenuada, meramente sugerida. Digamos que están vivas sus cosas, su objetos, sus animales, desde la muerte aparente.
Inevitablemente, surge y se impone lo inquietante. Digámoslo de una vez: la pintura de Diego de Giráldez es inquietadora, casi angustiante. Porque nada en ella es extraordinario y, sin embargo, todo se eleva más alla de lo cotidiano.
Lo común se mayusculiza, hasta lo anodino cobra importancia. Un cacharro, cualquier enser del ajuar doméstico, es él, el único, el irrepetible. Es don cacharro y acaso hasta el excelentísimo señor cacharro.
Mientras en los bodegones de tantos pintores sus animales muertos, las piezas de caza o de corral, tan frecuentes en el arte de los siglo XVIII y XIX, parecen dispuestos a partir para los fogones, en los cuadros de Diego de Giráldez, invitan al respeto, a la admiración exigen, mejor, su adoración ensimismada, porque alcanzan el rango de símbolos, de criaturas intangibles, ya que lo mágico, ese soplo sutil inefable, de que los dota el artista, los eleva a tal categoría a partir de la mera anécdota, como pedía siempre el maestro Eugenio d´Ors, de quien Giráldez ha aprovechado siempre la máxima de que en arte, todo lo que no es tradición es plagio. Porque nuestro pintor no ha inventado nada. Aparentemente, claro, ya que en él todo es, al fin, absoluta invención. Sigue la más antigua y ortodoxa tradición, pero recreándola. Haciéndola suya, de manera que el realismo tiene una historia, una trayectoria que interrupe para resurgir, en la puereza y modos insospechables, a partir de su obra.
Nos interesa más el hiperrealista que el tangencialmente surrealista Diego de Giráldez. Digamos que su mente cartesiana no precisa elucubraciones. Al menos, no necesita que lleguen a la obra que el espectador va a contemplar. Le basta con razonar, reflexionar, ahondar en su mente antes de que la mano trace, sobre el soporte, líneas, formas, y a él llegue el color. Que es exultante, semejando tan aquilatado. Que puede ser agresivo pero al fin es entonado, en gamas que se difuminan, que se neutralizan, que se envuelven en una atmósfera indefinible.
El pintor ama la anatomía. Hubiera sido un discípulo amado por Andrea Vesalio. Porque cuando se recrea en la figura humana hay en ella la perfección morfológica expresada hasta lo enfermizo, y sin embargo no es reiterativo. Sabe detenerse en el justo límite del exceso de habilidad para dar a su obra ese soplo sutil del arte, que al fin es lo trascendente.
Por supuesto que sabe trastocar la realidad convencional, de manera que sorprenda desde un recurso tan elemental como es el tamaño de las cosas, a partir de la referencia más convencional. Sólo eso, secreto avoces, le basta para llevarnos hasta el misterio. Hasta esa inquietante realidad trascendida a que aludiamos. Hace un arte personal, diferente, importante.
Y esta pintura es consecuencia de unavoluntad insobornable, inagotable. Diego de Giráldez sabía, de muchacho, a donde quería llegar. Ensayó, ahondó, insistió. Y Logró. Ahora que goza de admiración y respeto internacionales puede parecer tal situación fruto de la casualidad. No lo es. Muy al contrario, detrás de una obra de hoy está un larguísimo ejercicio. años de trabajo, soledad, búsqueda,reflexión. El afán de conseguir la obra bien hecha. Ay del artista que no domina su oficio! Y Diego de Giráldez lo domina, totalmente, pero sin confiarse. Sabedor de que el resultado de ayer, por feliz que fuere, es un reto para hoy y una incógnita para mañana.
Hay modas, modos, ísmos que pasan. Que tienen vida efímera. Es un modo de abordar la realidad, trascendiéndola, es intemporal. Y por ende, permanente, eterno. Ocurrirá no obstante, un día, que nadie será capaz de decirnos ante una obra de Giráldez en que época exacta vivió y pintó. Quizá alguien se confunda y aventure el siglo XVII. El tiempo de Zurbarán, por ejemplo. Pero si ahondamos más en la mirada llegaremos a la conclusión de que esa realidad trascendida solo es posible tras experiencias oníricas que fueron posteriores".
FRANCISCO PABLOS.
Crítico de Arte y Miembro de la Academia de Bellas Artes de Galicia.
¿Y en que consiste tan sutil operación? Porque no estamos, estrictamente ante un hiperrealista. Se trata de aceptar el postulado leonardesco de que la pintura es cosa mental. Pero sobre la base de que el ojo, los ojos. La mirada de Diego de Giráldez, es entomológica. Capaz de apreciar, reflejar, destacar aquello que la mirada común no ve, sencillamente porque no posee la profundidad, la perspicacia, de la de este artísta.
Que al fin, es paradójico, porque en las cosas inanimadas, en aquellos elementos que habitualmente integran un bodegón, también llamado naturaleza muerta, él consigue la vida, la perennidad, la trascendencia. pero atenuada, meramente sugerida. Digamos que están vivas sus cosas, su objetos, sus animales, desde la muerte aparente.
Inevitablemente, surge y se impone lo inquietante. Digámoslo de una vez: la pintura de Diego de Giráldez es inquietadora, casi angustiante. Porque nada en ella es extraordinario y, sin embargo, todo se eleva más alla de lo cotidiano.
Lo común se mayusculiza, hasta lo anodino cobra importancia. Un cacharro, cualquier enser del ajuar doméstico, es él, el único, el irrepetible. Es don cacharro y acaso hasta el excelentísimo señor cacharro.
Mientras en los bodegones de tantos pintores sus animales muertos, las piezas de caza o de corral, tan frecuentes en el arte de los siglo XVIII y XIX, parecen dispuestos a partir para los fogones, en los cuadros de Diego de Giráldez, invitan al respeto, a la admiración exigen, mejor, su adoración ensimismada, porque alcanzan el rango de símbolos, de criaturas intangibles, ya que lo mágico, ese soplo sutil inefable, de que los dota el artista, los eleva a tal categoría a partir de la mera anécdota, como pedía siempre el maestro Eugenio d´Ors, de quien Giráldez ha aprovechado siempre la máxima de que en arte, todo lo que no es tradición es plagio. Porque nuestro pintor no ha inventado nada. Aparentemente, claro, ya que en él todo es, al fin, absoluta invención. Sigue la más antigua y ortodoxa tradición, pero recreándola. Haciéndola suya, de manera que el realismo tiene una historia, una trayectoria que interrupe para resurgir, en la puereza y modos insospechables, a partir de su obra.
Nos interesa más el hiperrealista que el tangencialmente surrealista Diego de Giráldez. Digamos que su mente cartesiana no precisa elucubraciones. Al menos, no necesita que lleguen a la obra que el espectador va a contemplar. Le basta con razonar, reflexionar, ahondar en su mente antes de que la mano trace, sobre el soporte, líneas, formas, y a él llegue el color. Que es exultante, semejando tan aquilatado. Que puede ser agresivo pero al fin es entonado, en gamas que se difuminan, que se neutralizan, que se envuelven en una atmósfera indefinible.
El pintor ama la anatomía. Hubiera sido un discípulo amado por Andrea Vesalio. Porque cuando se recrea en la figura humana hay en ella la perfección morfológica expresada hasta lo enfermizo, y sin embargo no es reiterativo. Sabe detenerse en el justo límite del exceso de habilidad para dar a su obra ese soplo sutil del arte, que al fin es lo trascendente.
Por supuesto que sabe trastocar la realidad convencional, de manera que sorprenda desde un recurso tan elemental como es el tamaño de las cosas, a partir de la referencia más convencional. Sólo eso, secreto avoces, le basta para llevarnos hasta el misterio. Hasta esa inquietante realidad trascendida a que aludiamos. Hace un arte personal, diferente, importante.
Y esta pintura es consecuencia de unavoluntad insobornable, inagotable. Diego de Giráldez sabía, de muchacho, a donde quería llegar. Ensayó, ahondó, insistió. Y Logró. Ahora que goza de admiración y respeto internacionales puede parecer tal situación fruto de la casualidad. No lo es. Muy al contrario, detrás de una obra de hoy está un larguísimo ejercicio. años de trabajo, soledad, búsqueda,reflexión. El afán de conseguir la obra bien hecha. Ay del artista que no domina su oficio! Y Diego de Giráldez lo domina, totalmente, pero sin confiarse. Sabedor de que el resultado de ayer, por feliz que fuere, es un reto para hoy y una incógnita para mañana.
Hay modas, modos, ísmos que pasan. Que tienen vida efímera. Es un modo de abordar la realidad, trascendiéndola, es intemporal. Y por ende, permanente, eterno. Ocurrirá no obstante, un día, que nadie será capaz de decirnos ante una obra de Giráldez en que época exacta vivió y pintó. Quizá alguien se confunda y aventure el siglo XVII. El tiempo de Zurbarán, por ejemplo. Pero si ahondamos más en la mirada llegaremos a la conclusión de que esa realidad trascendida solo es posible tras experiencias oníricas que fueron posteriores".
FRANCISCO PABLOS.
Crítico de Arte y Miembro de la Academia de Bellas Artes de Galicia.
domingo, 19 de abril de 2009
DIEGO DE GIRÁLDEZ, UN PINTOR MUY ESPECIAL- POR FERNANDO FRANCO.
Yo lo llamaría "el pintor tranquilo". Lo último que sé de él es que, yendo estos días nevados a Madrid, a una exposición que tiene por alli itinerante, subio en su Chrysler de los años 70 todo el sinuoso Alto de los Leones del que todo el mundo huye, despreciando el túnel del Guadarrama, para sentir el placer de la naturaleza nevada. Él va a su ritmo aunque todos tengan prisa y, sin embargo, no deja de exponer ni de vender. Por alguna razón, las salas institucionales le abren las puertas de par en par, sobre todo de las diputaciones. Hablo de un vigués de adopción Diego de Giráldez, un tipo singular del que ya dije una vez que tiene por alimento muy habitual y apreciado las latas de conservas, y no por ahorro sino porque placen. Tiene, además, otra manía; los coches de época. que yo sepa tiene dos Mercedes de los años 50, dos Chrysler de los años 70 y otros. Sus coches son como su casa, llena de antigüedades, o su museo. Lo de su casa (no su estudio, que tiene aparte), no tiene desperdicio. Su habitación esta rodeada de objetos inesperados, desde un gramófono a un tocadisco Dual Bettor de los años 60 a una báscula de museo. Es un tío raro, pero siempre cordial y de buen humor.
Fernando Franco.
Vigo.
Fernando Franco.
Vigo.
DIEGO DE GIRÁLDEZ, UN BRILLANTÍSIMO PINTOR REALISTA EN ALMERÍA- POR FERNANDO CANO GEA.
Su obra sobre coge por su tremendo realismo.
Tiene un poco de Galicia, sobre todo en el color, ese misticismo...
Diego de Giráldez, nace en la provincia de Pontevedra, se traslada a Vigo. En 1975, hace su primera exposición en Vigo, y a partir de entonces comienza un trabajo fecundísimo haciendo innumerables exposiciones por todo el terrritorio nacional y extranjero. De su obra se han ocupado numeros medios culturas y de difusión siempre con críticas muy favorables. Ya son ciento treinta y nueve museos que cuelgan la obra de este artísta e incluso en su pueblo natal se inaguró una casa museo que recoge gran parte de la obra artística de Diego de Giráldez, pintura y escultura. La obra de este pintor Gallego, sobre coge por su tremendo realismo.- ¿Cómo te surgió la idea de pintar de esta forma?
-Esta ha sido una cosa que poco a poco va evolucionando uno. Va cogiendo la forma de expresar; cuando se tiene un vehículo suficientemente amplio, se llega a unas formas de expresión filosófica donde se explica los momentos que vives y ciertos aspectos de la vida. Tienen un poco de Galicia, sobre todo en el color, ese misticísmo..., el tema siempre es universal, como lo es una gallina. Yo hago un realismo un tanto particular, hago el objeto tal y como es y después lo pongo en un ambiente normal y luego lo hago unas inclusiones subrrealistas, que es que le añado objetos que no debieron estar dentro de esa composición - Realismo NAS.-
Fernando Cano Gea.
Almería.
Tiene un poco de Galicia, sobre todo en el color, ese misticismo...
Diego de Giráldez, nace en la provincia de Pontevedra, se traslada a Vigo. En 1975, hace su primera exposición en Vigo, y a partir de entonces comienza un trabajo fecundísimo haciendo innumerables exposiciones por todo el terrritorio nacional y extranjero. De su obra se han ocupado numeros medios culturas y de difusión siempre con críticas muy favorables. Ya son ciento treinta y nueve museos que cuelgan la obra de este artísta e incluso en su pueblo natal se inaguró una casa museo que recoge gran parte de la obra artística de Diego de Giráldez, pintura y escultura. La obra de este pintor Gallego, sobre coge por su tremendo realismo.- ¿Cómo te surgió la idea de pintar de esta forma?
-Esta ha sido una cosa que poco a poco va evolucionando uno. Va cogiendo la forma de expresar; cuando se tiene un vehículo suficientemente amplio, se llega a unas formas de expresión filosófica donde se explica los momentos que vives y ciertos aspectos de la vida. Tienen un poco de Galicia, sobre todo en el color, ese misticísmo..., el tema siempre es universal, como lo es una gallina. Yo hago un realismo un tanto particular, hago el objeto tal y como es y después lo pongo en un ambiente normal y luego lo hago unas inclusiones subrrealistas, que es que le añado objetos que no debieron estar dentro de esa composición - Realismo NAS.-
Fernando Cano Gea.
Almería.
viernes, 17 de abril de 2009
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