Artísta figurativo, gallego de lenguaje, original y humano
Pintando la realidad:
Diego de Giráldez, es un pintor Pontevedrés con un extenso curriculum como artísta que, habiéndose abierto camino en la década de los setenta-ochenta, le ha llevado a estar representado en 140 museos del mundo.¨
Las obra de este pintor gallego en el que predominan el carácter figurativo y un enfoque original a través de las vivencias de la esencia de la realidad que se transforma en un interés por el misterio que envuelve las grandes cuestinoes de la existencia humana.
Late un cierto ambiente propiciado por la simbología mística y espiritual, desde la cruz hasta el pan, el vino, el cordero, la vela, etc., todos ellos objetos conocido que miran desde la ocuridad, el silencio y el vacío como reflejo del poder del pensamiento que funde el elemnto onírico con la realidad.
viernes, 26 de febrero de 2010
PENSAMIENTO Y SENSACIONES - POR DIEGO DE GIRÁLDEZ.
Entre 1973 y 1978, pensamiento y sensaciones que ocupaban mi mente en las creaciones de estos años casi siempre bodegones, no miraba el objeto sino la vida que trasmitia ese objeto usado, la sensación que me daba era que desprendia un halo de vida de otros tiempos, pero presente en la observación de mis ojos así pintaba una calavera en muchas de mis obras que representaba el ser desaparecido que había usado el objeto, vaso, taza, etc. Pero mis sentimientos veian la vida aun presente en los enseres usados. Más tarde em 1982, pinté el Cristo hombre donde comienza una expresión por simbologia del sufrimiento de por siempre del ser vivo y más concretamente del hombre.
MI VISIÓN
En que me fijo yo, cuando observo un determinado Ser u objeto que va a ser incluido en una creación mía, en parte de su corporidad anatómica, me fijo en la combustión orgánica que dá por origen el desprendimiento de vida hacia el exterior de la figura. No se trata de entender las estructuras puramente anatómicas, exterior e internas y su interrelación orgánica, como podría ser en la anatomía símple sino el entender que en cada Ser hay algo de energía, de combustión. La energía que les hace ser animados, moverse y tener decisión propia. Esto es en lo que yo siempre he basado mi atención por lo que se dice que pinto la vida, a veces vemos algún ser muerto, pero si no ha sufrido alteraciones en su anatomía, parece que esta vivo, pero le falta aquel campo energético que le rodea, así me fijo en la psique para reflejar su comportamiento, no sólo de él mismo sino en relación con el mundo que le rodea.
MI VISIÓN
En que me fijo yo, cuando observo un determinado Ser u objeto que va a ser incluido en una creación mía, en parte de su corporidad anatómica, me fijo en la combustión orgánica que dá por origen el desprendimiento de vida hacia el exterior de la figura. No se trata de entender las estructuras puramente anatómicas, exterior e internas y su interrelación orgánica, como podría ser en la anatomía símple sino el entender que en cada Ser hay algo de energía, de combustión. La energía que les hace ser animados, moverse y tener decisión propia. Esto es en lo que yo siempre he basado mi atención por lo que se dice que pinto la vida, a veces vemos algún ser muerto, pero si no ha sufrido alteraciones en su anatomía, parece que esta vivo, pero le falta aquel campo energético que le rodea, así me fijo en la psique para reflejar su comportamiento, no sólo de él mismo sino en relación con el mundo que le rodea.
viernes, 19 de febrero de 2010
1996-2003, EL CASTILLO DE SOBROSO EXHIBIRA UNA COLECCION DEL PINTOR DIEGO DE GIRÁLDEZ.
El Castillo de Sobroso acoge desde esta fecha, una exposición permanente de una selección de obra del pintor Diego de Giráldez.
Esta colección reune una selección de doce obras del pintor, estrechamente vinculado a esta comarca del Condado que desde ahora pondrán ser contempladas permanentemente en las dependencias del Castillo de Sobroso. Con este motivo en esta jornada se ha celebrado una rueda de prensa para dar a conocer a los medios de comunicación la colección pictórica antes reseñada y para realizar públicamente la firma del protocolo que rige esta cesión del artísta al Ayuntamiento de Puenteareas.
Mediante este acuerdo, Diego de Giráldez, cede por un plazo inicial de dos años prorrogable de común acuerdo, estas obras representativas de su trayectoria artística que serán exhibidas en las dependencias de la fortaleza Sobroseña.
Por su parte, el Ayuntamiento de Ponteareas se compromete a la custodia de las obras .
El Ayuntamiento de Ponteareas, dota de una importante colección artística a éste recinto histórico logrando así un nuevo atractivo que ofrece a los más de catorce mil visitantes que se acercarán hasta esta fortaleza. Esta decisión se enmarca dentro de las actuaciones previstas por el Ayuntamiento para dotar al Castillo de mayor atractivo para cuantos lo visitan.
Atlántico Diario
Esta colección reune una selección de doce obras del pintor, estrechamente vinculado a esta comarca del Condado que desde ahora pondrán ser contempladas permanentemente en las dependencias del Castillo de Sobroso. Con este motivo en esta jornada se ha celebrado una rueda de prensa para dar a conocer a los medios de comunicación la colección pictórica antes reseñada y para realizar públicamente la firma del protocolo que rige esta cesión del artísta al Ayuntamiento de Puenteareas.
Mediante este acuerdo, Diego de Giráldez, cede por un plazo inicial de dos años prorrogable de común acuerdo, estas obras representativas de su trayectoria artística que serán exhibidas en las dependencias de la fortaleza Sobroseña.
Por su parte, el Ayuntamiento de Ponteareas se compromete a la custodia de las obras .
El Ayuntamiento de Ponteareas, dota de una importante colección artística a éste recinto histórico logrando así un nuevo atractivo que ofrece a los más de catorce mil visitantes que se acercarán hasta esta fortaleza. Esta decisión se enmarca dentro de las actuaciones previstas por el Ayuntamiento para dotar al Castillo de mayor atractivo para cuantos lo visitan.
Atlántico Diario
domingo, 7 de febrero de 2010
VIGO RINDE HOMENAJE AL PINTOR DIEGO DE GIRÁLDEZ.
Transcurrían los finales de los setenta cuando un joven pintor gallego, Diego de Giráldez : vigués de adopción, nacido en A Cañiza y residente en Cataluña. se presentó en Suiza.
Creador del Realismo NAS.
El pintor Diego de Giráldez, es uno de los nuevos e importantes pintores contemporáneos. Las primeras manifestaciones artísticas se sitúan en 1975, cuando el artísta fundador del realismo NAS despierta un gran interés, a nivel nacional e internacional, ya son más de 140 museos los que cuelgan su obra e incluso cuenta con una casa museo que recoge parte importante de su obra artística: pintura y escultura, de la que los expertos dicen que sobrecoge por su tremendo realismo.
Diego de Giráldez, que compartió amistad con Dalí y otros grandes pintores y destacados personajes del ámbito cultural nacional e internacional, durante su estancia en Cataluña y París, ha ido poco a poco situándose hasta convertirse en uno de los más importantes del arte contemporáneo y el pintor más representativo y conocido de Galicia en el exterior.
Prestigiosos críticos de arte como Santiago Amón alabaron su pintura, hasta el extremo de comentar. " Si me preguntase ¿Que cuadro debería incorporarse, ya, al Museo del Prado?. Respondería " EL Cristo Hombre de Diego de Giráldez", cuadro que también ha sabido ver el prestigioso crítico Ramón Faraldo cuando dice " Te confunde quien te llama realista, sino fueses más que eso yo estaría en otra silla, ¿A quién te pareces tú?. A nadie, que yo conciba. Tú te pareces a ti. ¿ Y tú Cristo-Hombre?. Insisto en esta obra de gran envergadura que ofrece una novedad dentro de la pasional tradición de las crucifisiones. Esa cruz, que nadie se ocupó de ella. Tú nos haces ver que ella no tuvo la culpa, que ella iba para mástil de barco, leña de lareira o pie de bandera, pero los hombres la condenaron a eso, a ser cómplice del deicidio. Y esto no lo vio nadie. Ni Valdés Leal, ni Grunewald, ni Salvador Dalí..."
Con motico del 35 aniversario del Realismo Nas, al fundador reconocido en los ámbitos culturales internacionales, le llueven homenajes en diferentes ciudades. Y en Vigo, no íbamos a ser menos, por eso A Casa Galega da Cultura se vistió de gala para acoger a músicos, poétas, grupos folckóricos, cantautores, locutores, periodistas, críticos de arte, algunos miembros de la Real Academia Gallega de Bellas Artes, gentes admiradores de su pintura y políticos, como el Alcalde de Vigo, Abel Caballero, que se reunieron para homenajear con este motivo.
Noviembre de 2009
sábado, 30 de enero de 2010
EL REALISMO Y LA VIDA DE LA NATURALEZA EN DIEGO DE GIRÁLDEZ.- POR J.CASTRO FERNÁNDEZ.
Con leve y suave presencia inquietante se alzan sobre la atmósfera tenebrísta de sus fondos las más variadas naturalezas bodegoniles. Pinta la realidad cotidiana, elevándola a categoría artística, tiñéndola de misticismo intimista. Diego de Giráldez, en su horradez artística, rinde culto a los grandes maestros del bodegón universal, desde los barrocos holandeses-Heda- al caravaggismo italo, desde la mística poética hispana de los Sánchez Cotán y Zurbarán al tactilizante Chardín dieciochesco...
Sus obras dan vida a la cruda realidad del objeto o alimento de cada día, protagonista y no pretexto, a la fruta o al frutero, a la espiga o al pan, a la candela o al tronco, al cacharro de metálicos brillos..., visualizados con el magicismo de una hiperrealidad más retinal que real.
Su realismo radiográfico, afanoso de reproducir las calidades las texturas, la "psicología" , la rugosidad o vitalidad del objeto, se dinamiza plástica y tactilmente sobre el fondo neutro de oscuridades, denotando Giráldez la capacidad de transmitirnos sus valores más pictóricos, sus contrastes lumínicos, una estudiada composición, a veces intelectualizada en una espacialidad de claroscuridades, o simplemente de " claridad relativa" wolffliniana o el justo colorido matizado en sus contrastes.
Nuestra disposición retinal, a distancia, permite ver el perfecionismo hiperreal que impone el pintor a su obra... Nuestra aproximación, deja entrever los patrones y la factura, cargada de humanidad detallista, reflejando no la intemperancia sino la paciente templanza de su autor, portador en su obra de una especial filosofía comunicativa, de una capacidad reflexiva, aquella que nos transmite el objeto cotidiano con su presencia.
Giráldez, joven pintor de largos recorridos por otras tierras. Los objetos de su inconografía artística dan un lenguaje que siempre es universal en su figuración y latente en su contenido, el realismo de la naturaleza.
Anton Castro
Galicia
martes, 19 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
DIEGO DE GIRÁLDEZ: EL REALISMO DESMARCADO Y LA BUENA VOLUNTAD Y AGRESIVIDAD DE LOS SUEÑOS.
El artísta transmite una realidad y hace que respire el objeto en la obra. El pintor Diego de Giráldez, en su obra cambia la visión cotidiana con elementos del sueño. Diego de Giráldez, reside en Vigo, nacido en A Cañiza. Expone en Porriño, a medio camino entre su tierra natal y el lugar de residencia, a medio camino entre el rural y la estepa urbana. Un pintor de A Cañiza, tiene que conocer forzosamente el mundo rural del que procede y la representación pictórica puede optar por reflejarla. De ahí a la abstracción, media un deseo de investigar en realidades no tan aparentes, ahondando en la plenitud de la propia obra como objeto construido a imágen y semejanza de la propia visión, desviada de la simple contemplación de lo real. Pero la abstracción es un trago más y Diego de Giráldez, apura la copa y avanza en sus propios recuerdos, para llegar a comprender el alcance de los sueños, los miedos de la gente inmersa en su vida nocturna.
En el rural, sobre las piedras o escondidos bajo tierra siguen perviviendo los vestigios de otras horas. En las creencias de la religión pueden encontrarse aún imágenes y símbolos que navegan contra corriente. La contemplación del paisaje es siempre diversa para cada uno. A Diego de Giráldez, le parece que no se puede dividir el mundo en partes: "tiene que existir una conexión. El paisaje tupido de una carballeira está tupido de contrastes y figuraciones: ahí sitúo yo a mis objetos cuando realizo mis obras. Parto de esos elementos para crear el ambiente abstractivo en el que figura el objeto.
El gallo y los panes
"Unas creencias predominan pero eso no quiere decir que no haya otras que las circunden, que nos llevan al mismo destino" afirma rotundamente el artísta. El ambiente está plagado de signos múltiples: en una de sus obras, " Antes de la Última Cena", al amparo de una cruz de panes, las sillas que rodean la mesa esperan el momento definitivo en la que tendrá lugar la trágica ceremonia de una despedida singular. El gallo también está presente, como si supiera que papel importante le tocara representar esta vez. Todo éste mundo queda aislado para siempre de otros hechos posteriores.
En medio de ese realismo el surrealismo hace sus incursiones. A través de las creencias y sus símbolos representativos. Giráldez propone su " única" visión. El pintor sueña. " en el sueño se ven a veces las cosas muy grandes, al margen de su tamaño real", la sangre gotea. Al pie de esa cueva clarioscura, el pájaro minúsculo , se mantiene atento a pesar de la amenaza de la mancha, como sino pudiera hacer otra cosa. Y de pronto aparece la mujer, miniaturizada, con los ojos colgados de esa visión que aterroriza y fascina simultáneamente, con la seducción que opera el sueño. Así se llama la obra, en la que se refleja lo rural, el miedo a lo urbano, las creencias mitológicas.
La técnica previa del boceto, le sirve de punto de partida a Giráldez, "pero luego hace falta una intuición, eso es lo que hace respirar al cuadro, el objeto desenvolviéndose en un determinado ambiente". Se confiesa realista, pero insiste en que su realismo es " naturalista y no plastificado".
En su evolución fué primero el objeto cotidiano que invadía sus pinturas bañado por " el meigallo". Luego se incluyen factores relacionados con las creencias, más vivamente representadas, a través de objetos-símbolo como las esferas de cristal, que vuelan en torno a los objetos, permanecen suspendidas con la misma mirada de la señora, con las misma fascinación. Ahora Diego de Giráldez da paso a los sueños:" del sueño suave y de buena voluntad a la agresividad desatada, que proyectan los personajes cotidianos. Son siempre sueños mitad dormidos, mitad despierto; no es puro surrealismo sino la mirada particular que tienen cada uno de las cosas que le rodean".
El pintor, sueña con la realidad y es capaz de transmitirlo así a la gente, tiene un deje a veces de pintura sacra que recuerda a toda la tradición española: "es sobre todo el ambiente de la obra lo que importa, la profundidad que viven en ellas reflejada de modo que se propage un fragmeton de vida individual emparedado en el cuadro. Es fácil hacer un garabato, pero desenvolverlo en el ambiente de la obra no lo hace todo el mundo. Eso pasa con Miró, la gente cree que lo esencial es el garabato".
J.V. (Atlántico Vigo)
En el rural, sobre las piedras o escondidos bajo tierra siguen perviviendo los vestigios de otras horas. En las creencias de la religión pueden encontrarse aún imágenes y símbolos que navegan contra corriente. La contemplación del paisaje es siempre diversa para cada uno. A Diego de Giráldez, le parece que no se puede dividir el mundo en partes: "tiene que existir una conexión. El paisaje tupido de una carballeira está tupido de contrastes y figuraciones: ahí sitúo yo a mis objetos cuando realizo mis obras. Parto de esos elementos para crear el ambiente abstractivo en el que figura el objeto.
El gallo y los panes
"Unas creencias predominan pero eso no quiere decir que no haya otras que las circunden, que nos llevan al mismo destino" afirma rotundamente el artísta. El ambiente está plagado de signos múltiples: en una de sus obras, " Antes de la Última Cena", al amparo de una cruz de panes, las sillas que rodean la mesa esperan el momento definitivo en la que tendrá lugar la trágica ceremonia de una despedida singular. El gallo también está presente, como si supiera que papel importante le tocara representar esta vez. Todo éste mundo queda aislado para siempre de otros hechos posteriores.
En medio de ese realismo el surrealismo hace sus incursiones. A través de las creencias y sus símbolos representativos. Giráldez propone su " única" visión. El pintor sueña. " en el sueño se ven a veces las cosas muy grandes, al margen de su tamaño real", la sangre gotea. Al pie de esa cueva clarioscura, el pájaro minúsculo , se mantiene atento a pesar de la amenaza de la mancha, como sino pudiera hacer otra cosa. Y de pronto aparece la mujer, miniaturizada, con los ojos colgados de esa visión que aterroriza y fascina simultáneamente, con la seducción que opera el sueño. Así se llama la obra, en la que se refleja lo rural, el miedo a lo urbano, las creencias mitológicas.
La técnica previa del boceto, le sirve de punto de partida a Giráldez, "pero luego hace falta una intuición, eso es lo que hace respirar al cuadro, el objeto desenvolviéndose en un determinado ambiente". Se confiesa realista, pero insiste en que su realismo es " naturalista y no plastificado".
En su evolución fué primero el objeto cotidiano que invadía sus pinturas bañado por " el meigallo". Luego se incluyen factores relacionados con las creencias, más vivamente representadas, a través de objetos-símbolo como las esferas de cristal, que vuelan en torno a los objetos, permanecen suspendidas con la misma mirada de la señora, con las misma fascinación. Ahora Diego de Giráldez da paso a los sueños:" del sueño suave y de buena voluntad a la agresividad desatada, que proyectan los personajes cotidianos. Son siempre sueños mitad dormidos, mitad despierto; no es puro surrealismo sino la mirada particular que tienen cada uno de las cosas que le rodean".
El pintor, sueña con la realidad y es capaz de transmitirlo así a la gente, tiene un deje a veces de pintura sacra que recuerda a toda la tradición española: "es sobre todo el ambiente de la obra lo que importa, la profundidad que viven en ellas reflejada de modo que se propage un fragmeton de vida individual emparedado en el cuadro. Es fácil hacer un garabato, pero desenvolverlo en el ambiente de la obra no lo hace todo el mundo. Eso pasa con Miró, la gente cree que lo esencial es el garabato".
J.V. (Atlántico Vigo)
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